2018/01/12

Hoy es de ésas mañanas en que te levantas nostálgico, en que lo único que hace tu cabeza es dar vueltas y sólo deseas pasar el día en plena soledad y que a nadie se le ocurra interrumpirte tus pensamientos.

Repentinamente, tu nombre aparece entre mis pensamientos, así al azar, no más, como cuando le das vuelta a la ruleta, pero esta vez la flecha señala tu nombre.

Y es que realmente aún el tiempo no se ha molestado en intentar sanar mis heridas, o quizás sea yo misma aferrándome a ellas, pero dime tú como se repara lo que quebraste en mí, cómo se olvida el verte a ti con tus labios, esos que juraban amarme solo a mi, que prometían solo necesitarme a mí, rozándose con los de alguien más; así, sin más, como si yo no importara aunque realmente con ese acto me dejaste saber que efectivamente, jamás importé. Lo tuyo fueron únicamente palabras, frases sin sentido para ti pero que para mi lo era todo.

Hoy te pregunto, ¿tú superarías algo así?, ¿volverías a amar en seguida? O simplemente serías como yo, arrastrando el peso del daño que dejaste.

Y después de todos estos años te vuelvo a preguntar: ¿cómo se repara lo que quebraste en mí?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *