No existe título.

Ha pasado un tiempo ya, desde la última vez que hablamos.
Te escribo esta pequeña carta, porque sé que nunca la leerás, porque nunca has leído algo que yo escriba sin yo pedírtelo, porque te conozco y esto te da igual.
No imaginas la cantidad de veces que he querido escribirte para saber cómo estás, cómo van tus negocios, cómo está tu familia, o si ya superaste aquel desánimo que tenías la última vez que intercambiamos palabras… pero la decepción que dejaste en mí, me detiene cuando peleo conmigo misma sobre si debo o no escribirte.
La vida y tú, me dejaron preguntas que creo que jamás sabré las respuestas. Interrogantes como el por qué hiciste lo que hiciste, o por qué actuaste como actuaste, o por qué dices palabras que no sientes; interrogantes que me persiguen en mi día a día, pero por desgracia, para ti, cada día con menos intensidad.
Muchas veces me he preguntado si toda la culpa la tuve yo, pero, lamentándolo mucho, una relación es de dos personas, y si no funciona, la culpa es de ambos.
Éramos tan tóxicos, tanto tú como yo. No lo voy a negar. Pero esa toxicidad la podíamos matar entre ambos, pero creo que al final de todo, tú ya no querías luchar aunque de tu boca salían palabras que expresaba lo contrario a tus actos.
Por ti, me volví una persona de no confiar en palabras, sino en actos. Por ti, siento que no volveré a amar con la misma intensidad. Por ti, siento que esta generación está perdida y que jamás conseguiré a alguien que me dé el mismo amor de vuelta, porque me hiciste creer todo este tiempo que amabas con la misma intensidad pero al final del juego, solo era yo la que estaba participando. Tú te habías convertido en el dueño del juego, el que solo observa la interacción de los participantes y está presente por pura diversión y placer. Como dicen por ahí, solo te gustaba lo mucho que yo te quería y dejaba todo por ti.
“No te deseo mal, que te vaya bien y que la vida te deje donde tengas que estar.”

 

2018/01/12

Hoy es de ésas mañanas en que te levantas nostálgico, en que lo único que hace tu cabeza es dar vueltas y sólo deseas pasar el día en plena soledad y que a nadie se le ocurra interrumpirte tus pensamientos.

Repentinamente, tu nombre aparece entre mis pensamientos, así al azar, no más, como cuando le das vuelta a la ruleta, pero esta vez la flecha señala tu nombre.

Y es que realmente aún el tiempo no se ha molestado en intentar sanar mis heridas, o quizás sea yo misma aferrándome a ellas, pero dime tú como se repara lo que quebraste en mí, cómo se olvida el verte a ti con tus labios, esos que juraban amarme solo a mi, que prometían solo necesitarme a mí, rozándose con los de alguien más; así, sin más, como si yo no importara aunque realmente con ese acto me dejaste saber que efectivamente, jamás importé. Lo tuyo fueron únicamente palabras, frases sin sentido para ti pero que para mi lo era todo.

Hoy te pregunto, ¿tú superarías algo así?, ¿volverías a amar en seguida? O simplemente serías como yo, arrastrando el peso del daño que dejaste.

Y después de todos estos años te vuelvo a preguntar: ¿cómo se repara lo que quebraste en mí?

Bye 2017. Buenas 2018.

Pareciera que fue hace apenas un año cuando recién cumplía mis 18 y me emocionaba porque ya era mayor de edad(y no sé para qué me alegraba si no puedo beber puesto que soy alérgica al alcohol y ni soy una persona de fiestas o rumbas).

En éste 2017 cumplí mis 22 años. Si, 22. Aun en la calle miento que tengo 16 y me creen(y deberían ver la cara que ponen cuando digo que en realidad tengo 22 años). No sé cuál es el nivel de madurez que debería tener uno a esta edad, pero creo que voy bien(creo).

2017 fue… Equis. Empezando tenía muchos planes en mente pero casi ninguno se dio, así como nuevos proyectos no planificados llegaron(empecé con mi pasión: La fotografía. Los que me conocen saben que llevo años en eso), pero si, del resto fue equis.

2017 fue un año donde me tocó alejarme de muchas personas, seres que no debían permanecer ya en mi vida, y créanme, cuando Dios y el destino te aleja de amigos y conocidos, no importa lo mucho que los quieras, ¡PASA POR ALGO!, y lo sé perfectamente porque no es el primer año que me ha tocado alejarme involuntariamente de personas que les tengo afecto.

No sé cómo sea mi 2018, pero me mantendré positiva. Ustedes también deberían mantener la buena vibra, nos hace falta más personas optimistas en este país. Besos.

 

Me pregunto

Me pregunto si alguna vez piensas en mí. Si te entra nostalgia al ver fotos viejas donde nos reíamos con sinceridad.

Me pregunto si alguna vez te preguntas si yo estoy bien, si los problemas con mis padres se resolvieron, si ya empecé a estudiar…

Me pregunto si te preguntas que si no nos hubiéramos distanciado ¿cómo seriamos ahora mismo?

Me pregunto cada noche si duermes bien. Me pregunto cada mañana si vas bien en la universidad.

Me pregunto si recuerdas todas las cosas que solíamos hacer, salir a comer sushi los domingos o quedarme en tu casa haciendo tareas después de clases, suena a rutina pero eran cosas que nos hacían felices.

Me pregunto si alguna vez nos volveremos a encontrar.

Me pregunto, me pregunto…